2007/09/22

El camba y El Carretero

Con mucha justicia, Sobodaycom distinguió a Godofredo Núñez y a Nicolás Menacho con la orden de Maestro de la composición de la Época de Oro. La ocasión es propicia para rememorar la obra de dos grandes exponentes de la música oriental


Autor. Menacho recalca que para componer un tema es necesario inspiración y contar con una técnica propia

Marcelo Suárez Ramírez

Trago patrón y El choco guatoco. Dos piezas que bien pueden ser consideradas como esenciales a la hora de elaborar una lista entre las más representativas del cancionero del oriente boliviano y cuyos respectivos autores, Godofredo Núñez y Nicolás Menacho, también merecen estar en el sitial de los más grandes de nuestra música. Ambos recibieron en días pasados dos reconocimientos más que merecidos por su trayectoria artística. La iniciativa correspondió a la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores (Sobodaycom), que les confirió la orden de Maestro de la composición de la Época de Oro. Los entrevistamos para conocer su opinión sobre estas distinciones y recordar esa época dorada de la que fueron protagonistas de lujo.

NOBLE CORAZÓN
Los reveses de la vida y el ineludible paso del tiempo han marcado considerablemente a don Godofredo Núñez Chávez; sin embargo, algo permanece inalterable en él y es su natural don por la música. A pesar de que ha superado los 80 años, este ilustre compositor montereño mantiene intacta su esencia melódica, que le permitió convertirse en uno de los artistas más prolíficos de la historia boliviana, con más de 500 canciones escritas.
Luego de hacerle entrega del reconocimiento, el representante regional de Sobodaycom, Wálter Áñez, coordinó el encuentro con Núñez. Eso facilitó las cosas, puesto que don Godofredo se caracterizó en los últimos años por ser una persona un poco reacia a conceder entrevistas aunque al final siempre terminaba cediendo, tal como ocurrió en una anterior nota que se le realizó para este suplemento hace seis años.
Al igual que en aquella ocasión, el insigne músico aducía cansancio, no obstante, con la mediación de Áñez esta vez logró levantarse de su cama para conversar un rato acompañado de su inseparable compañera: la guitarra. Vestido con una bata de dormir, con la confianza de quien es dueño de casa, se acerca a su sala, busca un asiento que le de comodidad y comienza arrancándole las primeras notas al instrumento, para demostrarnos que su habilidad está intacta, prueba de ello es la canción que acaba de componer hace un par de meses y que habla de su Santa Cruz querida, ésa que siempre la llevó en el fondo de su corazón, aunque hubiera vivido más de 20 años en La Paz o viajado por todo el mundo, dando a conocer su arte.
“Santa Cruz, musa de mi inspiración/manantial de belleza angelical/viento y sol es tu caricia estival/ noble tierra de una estirpe, prenda tropical”, dice parte de la letra del tema inédito, que Áñez quiere incluir en un próximo disco del Trío Oriental, junto con otras nueve composiciones de don Godofredo.
No obstante, el momento también le trae malos recuerdos; primero, porque esa guitarra que tiene es una que le prestaron luego de que le robaran la suya hace varios años, junto con su equipo de música. Y es que la mala fortuna persiguió desde entonces a don Godofredo, que vive sólo en su domicilio del barrio Hamacas (su esposa falleció hace 15 años y sus hijos viven en Estados Unidos), donde recibe cada vez menos visitas agradables, pues hace poco fue nuevamente víctima de los antisociales, que ingresaron y le arrebataron una importante cantidad de dinero, luego de agredirlo físicamente.
A pesar de todo, él espera que su situación cambie, pues hay la posibilidad de que se mude a un condominio. Hasta que eso se concrete, la música continuará actuando como bálsamo para curar sus heridas, mientras en nuestra mente y corazón siguen grabadas canciones como El Camba, Cachafaz, En la fiesta de Porongo y Jumechi.

SUBITE A MI CARRETÓN
Don Nicolás Menacho Tarabillo, con su acostumbrada hospitalidad, abrió la puerta de su casa para la entrevista y comenzó agradeciendo a Sobodaycom por la distinción, como también al Instituto de Bellas Artes, que esta semana le entregó otro reconocimiento junto a otros célebres compositores locales.
Esta vez no hubo música de por medio, aunque la conversación sí giró en torno a ella, sobre todo a la situación de la música oriental en la actualidad. El autor de Cortando el sur mostró su preocupación por diversos aspectos, como el plagio de canciones populares, la piratería, la falta de originalidad en los nuevos músicos y lo peligroso de fusionar ritmos modernos (como el reggaeton) con música oriental.
“Yo no les pido ni el pago ni les niego la autorización a nadie para que graben mi música, lo que sí recomiendo, cuando me dicen que van a grabar una canción mía en otro ritmo o con otro estilo, es que me hagan conocer por qué medio lo publicarán y dónde, pero sobre todo les pido que no alteren la melodía original ni el aire del tema. El que hace una variación de la armonía puede mantener algunos elementos de la canción, pero como compositor siempre he defendido que se mantengan las formas musicales propias de nuestra región, imagínese si por fusionar tanto terminamos por perder el taquirari, la chobena o el carnaval original”, aseguró.
Llega el momento de hablar de la inspiración y en ese sentido don Nicolás es muy claro, ésta puede llegar en cualquier instante pero también se puede crear el escenario propicio para ello. Buena parte de las canciones que han dado realce a la obra de Nicolás Menacho han sido fruto de la observación de cosas simples como ver los carretones que cruzaban el río Piraí, en cuyas orillas nació y creció (hoy por esa zona se encuentra el barrio Brígida). “El carretero tiene su origen cuando yo observaba en mi niñez y juventud a los carretones que cruzaban el río. Esa figura del hombre del campo que llega con su carga a cuestas para vender sus productos al pueblo, junto con todas sus ilusiones, son aspectos que definitivamente a uno lo inspiran”, mencionó. De allí vienen esos versos que dicen: “Con dulces trinos canta el ruiseñor/por el camino se va el carretón/cargado de mil ensueños de amor/reflejos de la ilusión”.
Versos inmortales, si los hay.

El Camba

Letra y música: Godofredo Núñez
Vengo del rancho del motacú
donde silba el sayubú,
en jasayeses traigo urucú
pa’ vender en Santa Cruz.

En mi churuño traigo somó
para invitarle al patrón,
y en este tari traigo el alcohol,
pa’ ablandarle el corazón.

Y de borracho yo le diré
arrégleme mi cuentita patrón,
no quiero más trabajar por aquí,
quiero irme para el poblao.

Y el patrón, enojao, dirá
agárrenme a ese camba, por favor;
tírenle dos arrobitas no más,
y que se mande mudar.

Viva Santa Cruz, mi tierra natal,
quiero pasear por el arenal.
¡Oh! mi Santa Cruz,
la Reina Oriental
me gusta bailar en el carnaval.

El Trasnochador

Yo soy el trasnochador
tunando en la oscuridad
y en esta noche de amor
voy buscando la luz
de tu dulce mirar,
porque el pasado se fue
llevándose la canción
y el corazón, en aquellas
románticas noches que no olvidaré.
La guitarra es un rojo clavel,
perfumando el secreto jardín
de las horas vividas ayer
cuando estabas tan cerca de mí
Sólo queda el aroma
de un grato placer
y el rubor de la luna de abril
Por eso sigo mi bien
tunante y trasnochador
huyéndole a mi dolor,
perdido el placer
perdido el amor.

(Raúl Otero Reiche/Nicolás Menacho)

Cortando El Sur

Todos le dicen jumechi
Acerca de Jumechi, don Godofredo comenta las circunstancias en que compuso la canción:
“Estaba en La Paz, cursando música clásica. Al salir de una clase para ir a la Universidad Mayor de San Andrés, recuerdo que unos amigos me tenían que ir a buscar, pero como no llegaban me fui a pie, era casi un kilómetro de caminata. En ese trayecto me llega una melodía a la cabeza. Cuando de repente aparecen mis amigos y me gritan para que los acompañe. Pero yo no quería perder la inspiración así que comencé a silbar y me hice el opa. Ellos creyeron que estaba enojado y no era así, cuando llegué a la universidad escribí inmediatamente la canción". Así como ese tema, el músico compuso otras canciones en un paisaje diferente al de su querida Santa Cruz.

1 comentario:

Ezequiel Godoy Rojas dijo...

hermosas palabras del maestro Nicolas Menacho tanto como para amantes de la poesia boliviana como a los futuros compositores